
A veces solo se ve el resultado
A veces vemos el resultado… pero no todo lo que hay atrás.
BondiHouse no nació de un día para otro. Se fue construyendo con tiempo, errores, aprendizajes y muchas ganas de crear un lugar diferente. Un alojamiento pensado para quienes buscan desconectar del ruido, bajar el ritmo y reconectar con lo importante. Un lugar en medio de la naturaleza, a pocos minutos de Solanas, Punta Ballena y algunas de las playas más lindas de la zona.
Con el tiempo, aquel proyecto familiar se transformó también en una experiencia que hoy compartimos a través de Airbnb. Un espacio donde podés despertar rodeado de bosque, caminar hasta la playa, descansar en el pasto durante el verano, disfrutar de una tina de madera caliente bajo las estrellas, encender la estufa a leña en invierno o simplemente sentarte alrededor de una fogata bajo la luz de la luna.
Y en el medio pasó la vida. Nos encontramos, construimos, aprendimos, formamos una familia y descubrimos que aquello que empezó como un proyecto personal podía transformarse en un espacio para compartir con otros.
Hoy recibe viajeros de Uruguay y del mundo que buscan algo más que un alojamiento. Buscan unos días sin apuro. Respirar. Escuchar los sonidos del bosque. Ver un cielo lleno de estrellas. Compartir una cena al aire libre. O quedarse adentro viendo una maratón de series en el proyector, con sonido envolvente, como si estuvieran en una pequeña sala de cine en medio de la naturaleza.
Porque, al final, BondiHouse nunca fue solamente un ómnibus convertido en tiny house. Siempre fue una invitación a vivir un poco más despacio.
Agus y Alfo
Nos conocimos trabajando juntos
En una multinacional de tecnología. Dos compañeros de trabajo con muchos sueños en común.


Dejamos la vida corporativa
Renunciamos a nuestros trabajos y nos fuimos de la ciudad. A vivir más cerca de la naturaleza y a construir algo propio.


Construimos nuestra primera casa
Teníamos 6 meses para terminarla. Queríamos casarnos en ella. Sin experiencia previa, aprendimos haciendo.


Nos casamos en el jardín
La casa que construimos con nuestras manos fue el escenario. Cerca de la playa, rodeados de los que más queremos.


Llegó Franca
El síndrome del nido nos llegó fuerte. Tuvimos que ampliar la casa para hacerle su dormitorio. Franca llegó al mundo en medio de la construcción.


El dormitorio de Franca listo
La casa seguía creciendo junto a nosotros. Y ahí empezó el equipo de tres.


Nos compramos un bondi
Algo en nosotros necesitaba otro proyecto. Encontramos un ómnibus Mascarello y empezamos la transformación más loca hasta ahora.
Lo que creíamos de 6 meses...
Se fue extendiendo. Pero en el camino apareció algo inesperado: ustedes. Una comunidad que se fue sumando a nuestra historia.
Y así nace BondiHouse
Nuestro segundo hogar. Construido a mano, rodeado de naturaleza. Un lugar para compartir con quienes quieran vivir algo distinto.


