Nuestro cantero de cactus y suculentas es lo primero que ves al entrar al jardín del Bondi, y el video de cómo lo armamos fue uno de los más vistos de nuestro Instagram. Lo hicimos con Alfo, con polines de eucalipto, y le dio una segunda vida a un cantero de cactus que yo tenía en casa, abandonado entre los yuyos.
Con los años aprendimos que algunas cosas las hicimos bien y otras no tanto. Así que acá va el paso a paso como lo recomendaríamos hoy, con lo que dicen las fuentes de jardinería más serias, y al final te cuento lo que nos salió mal y cómo lo arreglaríamos.
Si lo que buscás es cómo cuidarlos una vez plantados (riego, invierno, hongos, cochinilla), eso está en cuidados de cactus y suculentas.
El paso a paso, en resumen
- Elegí el lugar con más sol (6 a 8 horas directas) y pensá cuánto van a crecer los árboles de alrededor.
- Limpiá el terreno: sacá los yuyos y el pasto con raíz.
- Cortá los polines todos del mismo largo.
- Armá la empalizada en el piso: polines acostados, malla galvanizada y grampas.
- Cavá la zanja y enterrá al menos un tercio de cada polín.
- Si hay segundo nivel o un lado cerrado, reforzalo y forralo por dentro con geotextil.
- Rellená con tierra que drene, mezclada, no en capas.
- Mudá los cactus marcando el lado que les daba el sol.
- Plantá en tierra seca, primero los grandes y atrás.
- Cubrí con unos 5 cm de piedrita.
- Esperá una semana para regar.
Qué necesitás
- Polines de eucalipto (nosotros los cortamos a 50 cm).
- Malla de alambre galvanizada (tejido de cerco) y grampas en U galvanizadas, las de alambrar postes.
- Geotextil (malla de tela no tejida) si un lado del cantero va cerrado con tablas.
- Tierra, arena gruesa y piedrita para la mezcla, y piedrita o pedregullo para cubrir.
- Herramientas: sierra (nosotros usamos una ingletadora), pala, carretilla, martillo, pinza, cinta métrica.
- Para los cactus: dos pares de guantes, una pinza larga (las de parrilla sirven), diario y un pedazo de manguera.
1. Elegí el lugar (y la época)
El sol manda. La mayoría de los cactus necesitan de 6 a 8 horas de sol directo por día, y un terreno con algo de pendiente ayuda al drenaje1. En Uruguay, eso es un lugar abierto hacia el norte o el oeste.
Y acá va el primer consejo que nos hubiera servido: mirá los árboles que hay cerca y pensá en cómo van a estar en cinco años. La Universidad de Arizona recomienda dejar lugar para que cada planta llegue a su tamaño adulto2, y lo mismo vale para lo que la rodea. Nuestro cantero tuvo sol todo el día los dos primeros años; después crecieron los árboles y perdimos varias plantas por la sombra.
Evitá los bajos. Nada de lugares donde se junta agua cuando llueve, y que la tierra alrededor de cada planta caiga hacia afuera, para que el agua no se quede al pie del tallo3.
La mejor época es la primavera y el comienzo del verano. Los cactus trasplantados en esa época se recuperan más rápido; en invierno las raíces tardan en crecer, y en pleno verano hay más riesgo de que se quemen2. En Uruguay, más o menos de septiembre a diciembre.
2. Limpiá el terreno
Antes de construir, sacá el pasto y los yuyos con raíz, sobre todo los que vuelven a brotar, como la gramilla. Una vez que el cantero está armado y lleno de espinas, sacarlos es mucho más difícil4. En nuestro caso el lugar era solo tierra con algunos yuyos, y los sacamos todos.
3. Cortá los polines a la misma medida

Que todos tengan exactamente el mismo largo es lo que hace que el cantero se vea prolijo. Nosotros los cortamos a 50 cm, con una sierra ingletadora; con un serrucho también se puede, pero lleva más tiempo y cuesta más que queden parejos.
4. Armá la empalizada en el piso
Este es el paso que más cambiaríamos. La forma más práctica de unir los polines es armar el borde acostado en el piso, como los bordes de troncos que venden armados, que son justamente polines con una malla de alambre galvanizado atrás5:
- Presentá los polines parados en el lugar para ver cuántos necesitás para la curva.
- Sacalos y acostalos en el piso, uno al lado del otro, bien juntos.
- Recortá la malla a la medida y apoyala sobre la cara que va a quedar hacia adentro del cantero.
- Fijala con grampas en U galvanizadas, dos por polín. Clavalas en diagonal a la veta de la madera y levemente inclinadas hacia abajo, para que el polín no se raje y la grampa no se afloje6.
Que todo sea galvanizado es importante: la malla y las grampas comunes se oxidan enterradas. Así armada, la empalizada se puede enrollar y curvar como una cortina.


5. Cavá la zanja y enterrá los polines

¿Cuánto enterrar? Como regla, al menos un tercio del largo total del polín, y después rellenar y apisonar bien la tierra para que quede firme7. Si el suelo es blando o el cantero va a sostener mucha tierra, conviene enterrar más.
Nosotros, con polines de 50 cm, enterramos unos 20 cm y quedaron unos 30 a la vista. Para que el agua no se quede en la base de los polines, ayuda poner unos centímetros de pedregullo en el fondo de la zanja y rellenar con un material que drene, no con arcilla8.
6. El segundo nivel (y cómo cerrar un lado con tablas)
Hicimos dos niveles: uno más bajo adelante y uno más alto atrás, contra el cerco. Además de verse lindo, deja a los cactus altos atrás y a las suculentas chicas adelante, y desde el Bondi se ven todos.
Si un lado del cantero no lleva polines (en nuestro caso, la parte de atrás del nivel alto), lo recomendable es:
- Tablas firmes, clavadas a estacas del lado de afuera, más o menos cada 60 a 90 cm. Oregon State recomienda reforzar los canteros de más de 1,8 m de largo o más de 45 cm de alto, porque el peso de la tierra húmeda empuja las paredes hacia afuera9.
- Geotextil del lado de adentro, para que la tierra no se escape por las rendijas y el agua igual pueda drenar8. Es mejor que el nylon, que retiene la humedad.


7. La tierra: mezclada, nunca en capas

Un cantero así lleva muchísima tierra. Lo más importante es que drene rápido: la permeabilidad es la característica más importante de una buena tierra para cactus1.
- Aflojá el suelo de abajo unos 15 cm y mezclalo con lo que vayas poniendo encima, para que no se forme una "bañera" donde el agua no pueda salir9.
- Una mezcla recomendada: un tercio de tierra del lugar, un tercio de piedrita y un tercio de arena gruesa1. Si tu tierra es pesada, más arena lavada y piedrita: entre un tercio y la mitad del volumen3.
- No la pongas en capas. Poner una tierra arenosa sobre una arcillosa, o al revés, trae problemas de drenaje: el agua se frena donde cambia la textura10.
- Ojo con la turba. Muchos sustratos para cactus la traen, pero sola es muy ácida, con un pH de 3 a 4,511, y cuando se seca cuesta que vuelva a absorber agua12. Los sustratos comerciales sin mezclar pueden ser demasiado ácidos y retener demasiada agua para un cactus13. Mejor una mezcla con mucha parte mineral.

8. Mudá los cactus (sin pincharte y sin que se quemen)

Protegete. Yo me puse dos pares de guantes. Para los cactus chicos, una pinza de parrilla; para los más grandes, un pedazo de manguera, un diario enrollado o una tira de alfombra alrededor del tallo (Universidad de Arizona2; NMSU14). Las tunas (Opuntia) mejor no agarrarlas con guantes, porque las espinitas finas se quedan pegadas en la tela.
Marcá el lado del sol. Esto no lo sabía y es de lo más importante: el lado de un cactus que recibe el sol se endurece y aguanta; el otro no. Por eso hay que trasplantarlo con la misma orientación que tenía3. Antes de sacarlo, atale una cinta del lado que mira al norte, y plantalo de nuevo con ese lado al norte.
Dejá secar las raíces. Las raíces que se cortan al sacarlos conviene dejarlas secar a la sombra unos días antes de replantar, para que no entren infecciones2.


9. Plantá: primero los grandes, atrás
- En tierra seca y con tiempo seco2.
- Pozo ancho y poco profundo. El cactus va a la misma profundidad que tenía, sin enterrar el tallo, y apisonando para que no queden huecos (misma fuente).
- Primero los grandes y difíciles, atrás, contra el cerco; después las suculentas y los cactus chicos adelante. Así se ven todos.
- Dejá espacio entre plantas para que circule el aire3.
- Si un cactus venía de la sombra, acostumbralo al sol de a poco: con media sombra las primeras semanas2.


10. Cubrí con piedrita

Una capa de unos 5 cm de piedrita ayuda a repartir el agua de lluvia y a calentar la tierra1, y frena bastante los yuyos. Nunca chips de madera: retienen la humedad.
Nosotros usamos las piedritas blancas que nos habían sobrado del camino de entrada. Un detalle: la Universidad de Arizona recomienda no usar coberturas que reflejen o intensifiquen mucho la luz3. En el desierto eso pesa mucho; en nuestro clima, mucho menos, pero si tu cantero está contra una pared clara y al sol, elegí una piedra de color natural.
11. Esperá para regar
Parece raro, pero no se riega enseguida. Hay que esperar una semana para que las raíces lastimadas en el trasplante se sequen; y si las noches están por debajo de los 16 °C, directamente no se riega, salvo que pasen de dos a cuatro semanas sin lluvia2.

Lo que nos salió mal (y cómo lo arreglaríamos)

1. Atornillamos la malla a los polines. Funciona, pero es lento y no es lo ideal. Hoy armaríamos la empalizada en el piso y la fijaríamos con grampas galvanizadas (paso 4).

2. La pared de atrás. Es lo que peor nos salió. Cerramos la parte de atrás del nivel alto con tablas sueltas, una arriba de otra, sostenidas solo por el tejido. Con el tiempo, la tierra se fue filtrando por las rendijas, y la presión hizo que el tejido cediera: del lado del vecino hoy hay una "panza". La solución es la del paso 6: tablas firmes clavadas a estacas y geotextil del lado de adentro.
3. La tierra en capas. Necesitábamos tanta que abajo de todo usamos tierra de nuestro terreno, que no es arenosa y es algo ácida por los eucaliptus; encima, tierra preparada de vivero, y arriba, sustrato para cactus. Hoy la mezclaríamos con arena gruesa y piedrita, en lugar de apilarla (paso 7).
4. Solo respetamos la orientación de los más grandes. El cantero viejo estaba en la misma posición, así que los grandes los planté como estaban, casi de casualidad. El resto, no. Si vas a mudar cactus, marcalos (paso 8).
5. La sombra. Es lo que más plantas nos costó, y lo que más fácil se hubiera evitado mirando los árboles antes (paso 1).
6. Los polines sin curar. Usamos eucalipto sin tratar. Se ven lindos, se ponen grises con los años y no tienen químicos, pero enterrados en tierra húmeda se van a ir pudriendo. El duramen del eucalipto es muy difícil de impregnar15 y la madera joven es apenas moderadamente durable. Si querés que dure más, usá polines tratados; si no, contá con que en algunos años habrá que cambiar algunos.

Lo que vino después: yuyos y hormigas
Los yuyos entre espinas
Aunque limpies todo antes, algunos yuyos vuelven a salir, y sacarlos entre cactus es una tarea de paciencia. Lo que funciona:
- Sacarlos chiquitos y con la tierra apenas húmeda, que es cuando salen enteros16. Si los dejás crecer, las raíces se enredan entre las piedras.
- Una pinza larga o un desmalezador de mango largo para meterte entre las espinas1.
- Si hace falta herbicida, pasarlo con un pincel solo sobre el yuyo, nunca pulverizado17, tapando el cactus con un cartón.
- La malla antiyuyos debajo de las piedras ayuda un par de años, pero después los yuyos crecen igual por encima o a través de ella. Por eso no la usamos.
Los hormigueros
Con los años nos aparecieron muchos hormigueros de hormigas chiquitas y coloradas, y algunos cactus terminaron tapados por la montaña de tierra y murieron.
Qué hormiga es. Lo más probable es que sea una hormiga de fuego (Solenopsis), que es nativa de esta zona: es originaria de Uruguay, Paraguay, el sur de Brasil y el norte de Argentina. Las obreras miden de 1,5 a 5 mm, son de color marrón rojizo con el abdomen negro, pican, y hacen montículos de tierra sin un agujero central18. Si en cambio el hormiguero es un domo hecho de pasto cortado y las hormigas se llevan pedacitos de hojas, es una hormiga cortadora, que es otro tema.
Por qué matan a los cactus. Por un lado, la tierra del hormiguero tapa el tallo y lo mantiene húmedo, que es justo lo que lo pudre. Por otro, estas hormigas "crían" cochinillas y pulgones para alimentarse de la melaza que producen19, y la cochinilla de las raíces deja al cactus mucho más expuesto a la pudrición20.
Qué hacer:
- Rescatá los cactus tapados. Sacales la tierra de encima, y si alguno se ve mal, desenterralo y revisá las raíces: si tienen como un algodón blanco, es cochinilla (en cuidados de cactus y suculentas te cuento cómo tratarla).
- Usá cebos granulados. Son lo más efectivo: una comida mezclada con un insecticida lento que las hormigas llevan al hormiguero21. Para que funcionen:
- Se ponen alrededor del hormiguero, sin removerlo.
- Con la tierra seca y templada, entre 21 y 32 °C, que es cuando las hormigas salen a buscar comida.
- Sin lluvia anunciada en las 8 horas siguientes.
- Antes, probá dejar un poquito de cebo: si en una hora se lo llevan, es el momento.
- Bien aplicados tienen poco riesgo, pero igual mantené a los chicos y a las mascotas lejos hasta que las hormigas los levanten (misma fuente).
- Nada de agua hirviendo cerca de los cactus: mata a las hormigas, pero también las raíces de las plantas22.
- Revisá el cantero una vez por mes para agarrar los hormigueros cuando todavía son chicos.

¿Qué cactus plantar?
Nosotros mudamos los que ya teníamos: Cereus (el espiral y otros columnares), tunas orejas de conejo, Haworthias, Echeverias, Sedums y varios cactus chicos. Si vas a comprar, elegí especies que aguanten la humedad y el frío de nuestros inviernos, y si querés algo bien de acá, hay cactus nativos registrados en Punta Ballena, como la Parodia scopa o la Opuntia maldonadensis, una tuna que lleva el nombre de nuestro departamento23.
Los cuidados de cada una están en cuidados de cactus y suculentas.
Si venís al Bondi, el cantero te recibe en la entrada.


