Las luces cálidas me acompañan desde siempre. A mi madre le apasionaba el diseño de interiores, y para ella un ambiente no estaba completo sin luz cálida: en casa, cada rincón que armaba lo iluminaba así. Y desde que tengo 3 años voy al Cabo Polonio, un lugar mágico donde de noche todo se ilumina con velas. Ahí aprendí desde muy chica que la maravilla de nuestro cielo se preserva cuando hay menos luz.

Casas blancas de Cabo Polonio iluminadas por la luz de la luna, bajo un cielo lleno de estrellas
Cabo Polonio de noche, iluminado solo por la luna y las estrellas.

Por eso en el Bondi no tuvimos ni que discutirlo: la luz iba a ser tenue y cálida, adentro y en el jardín. En este artículo te cuento qué dice la ciencia sobre la luz cálida y la luz fría, cómo nos afecta a las personas, qué le hace la luz a los animales y al cielo, cómo iluminamos nuestra casa y el Bondi, y una noticia que me puso muy feliz: Rocha acaba de aprobar la primera ordenanza de cielo oscuro de Uruguay.

Noche de película en el Bondi, con el proyector, luz cálida y velas
Noche de peli en el Bondi: luz baja, cálida y velas.

Luz cálida vs luz fría, en resumen

  1. De noche, luz cálida: 2700 K o menos adentro, y 3000 K o menos afuera.
  2. Baja y con dimmer: la cantidad de luz importa incluso más que el color.
  3. Velas y fuego cuando se pueda: son una de las luces más cálidas que hay, alrededor de 1800 K.
  4. Luz neutra solo donde hace falta, como el espejo del baño.
  5. Afuera, hacia abajo y solo cuando se usa: con fotocélula, sensor o temporizador.
  6. Nada de luz fría, ni adentro ni en el jardín.

Qué es la luz cálida y la luz fría

La diferencia está en la temperatura de color, que se mide en kelvin (K). Cuanto más bajo el número, más amarilla y anaranjada es la luz; cuanto más alto, más blanca y azulada1:

Tipo de luz Temperatura de color
Vela ~1850 K
Cálida 1800–3000 K
Neutra ~4000 K
Fría o "luz día" 5000–6500 K

Cuando compres una lámpara, el número suele estar en la caja: buscá 2700 K o menos.

Qué le hace la luz fría a tu cuerpo de noche

No tuve que leer ningún estudio para saber que la luz cálida nos hace bien: lo viví desde chica, y lo comentó cada persona que vino a casa de noche. Pero cuando me puse a investigar para este artículo, encontré que la ciencia va en la misma dirección.

Nuestro cuerpo usa la luz para saber qué hora es. Cuando cae el sol, empieza a producir melatonina, la hormona que nos prepara para dormir. Y lo que más la frena es la luz azul, que es justamente la que abunda en las luces frías y en las pantallas2.

Pero el color no es lo único que importa. Hay estudios que muestran que la iluminación habitual de una casa, en las horas previas a acostarnos, alcanza para retrasar la melatonina y acortar el tiempo en que el cuerpo la produce3. Y que leer en una tablet antes de dormir (y lo mismo vale para el celular, que tiene el mismo tipo de pantalla) hace que cueste más conciliar el sueño y que al otro día nos despertemos menos descansados que si hubiéramos leído un libro de papel4.

En la Facultad de Medicina de Harvard estudiaron el tema, y recomiendan usar luces tenues y cálidas de noche y dejar las pantallas dos o tres horas antes de dormir5. Incluso la Asociación Médica de Estados Unidos recomienda que el alumbrado de las calles sea cálido, no solo por su efecto en nuestro sueño, sino también por el daño que la luz azul les hace a los animales que necesitan la oscuridad, como aves, insectos y tortugas6.

Y hay algo que me llamó la atención: según algunas investigaciones, para que un ambiente se sienta agradable importa más cuánta luz hay que el color de esa luz. O sea, una luz cálida pero muy fuerte no alcanza: lo que de verdad cambia el clima de un lugar es bajarle la intensidad7. Por eso, para mí, la clave no está solo en la lamparita, sino en el dimmer, ¡del que somos fans!

A veces alguien nos dice: "con esta luz tan baja no veo nada". Y es verdad que los ojos necesitan un ratito: cuando bajamos la luz, en pocos minutos se acostumbran y empezamos a ver mucho mejor8. Pero también es cierto que no todos vemos igual: con los años, el ojo necesita bastante más luz para ver lo mismo, y eso nos va a pasar a todos9. Así que en cada casa donde vivimos, y el Bondi no fue la excepción, pusimos dimmer en la mayoría de los ambientes: el living, el dormitorio y hasta el baño. Así, cada uno sube o baja la luz hasta encontrar su punto.

El fuego: por qué una llama nos calma

Siempre pensé que lo nuestro con la luz cálida es algo muy primitivo, que viene del fuego, de lo que nos pasa cuando miramos una llama en silencio. Resulta que la ciencia va por ese lado.

En una universidad de Estados Unidos quisieron ver qué nos pasa cuando miramos un fuego, y vieron que la presión arterial baja, pero solo cuando la leña del fuego cruje. O sea, no nos relaja solo mirarlo, sino la experiencia completa. Y la explicación que proponen es muy linda: durante miles de años, el fuego fue la principal fuente de calor de los humanos y lo que les permitía cocinar sus alimentos, y también el lugar donde se juntaban de noche a descansar y compartir10. ¡Y ahí lo entendí todo!

Agus y Alfo sentados junto al fogón encendido frente al Bondi de noche
Con Alfo, contemplando el fuego en el fogón del Bondi.

Algo de eso pasa en el Bondi. Con Alfo, desde que nos conocimos, cenamos casi todas las noches a la luz de las velas, y Franca heredó ese gusto: le encantan las cenas con velas, y si es invierno y la estufa está prendida, mejor todavía. Esos rituales los llevamos al Bondi, y sin necesidad de explicarlo, cada huésped entiende que ahí las noches se viven así. Dejamos velas por todos lados (siempre pidiendo mucha responsabilidad con el fuego), hay una estufa a leña adentro, otra afuera en el deck y un fogón en el jardín, sin ninguna luz alrededor. Y muchos nos lo agradecen.

Cena a la luz de las velas en el living del Bondi
Cena con velas en el living del Bondi.

Cena de huéspedes en el deck del Bondi, junto a la estufa exterior encendida
La cena de unos huéspedes en el deck, junto a la estufa exterior. Foto de ellos.

Cómo iluminamos el Bondi por dentro

Después de construir nuestra casa, en 2019, empezamos a alquilarla de vez en cuando por Airbnb, y si había algo que los huéspedes destacaban era el ambiente de noche: cómo las luces bajas acompañaban a bajar el ritmo del día. Así que cuando llegó el Bondi no íbamos a innovar mucho más.

Nuestra casa de madera de noche, iluminada con luz cálida
Nuestra casa, con la misma luz cálida.

En el Bondi, esto es lo que usamos:

  • Dicroicas LED en el techo, todas con dimmer. No usamos las clásicas halógenas, sino LED de bajo consumo regulables (ojo: no todas las LED funcionan con dimmer, fijate que diga "dimerizable" en la caja). Son las que más iluminan, y el dimmer es nuestro gran aliado.
  • Lámparas estilo Edison, como en casa, pero LED de bajo consumo: tienen el look vintage del filamento y la luz cálida, y gastan muchísimo menos que las de filamento de verdad.
  • Lámparas de mesa táctiles que iluminan menos que una vela.
  • Muchos portavelas y fanales, para armar un ambiente acogedor y romántico.
  • La estufa a leña, que en invierno suma su propia luz.
  • En el baño, una dicroica LED neutra con dimmer y una cálida. Es el único lugar donde a veces hace falta luz neutra, para ver bien frente al espejo.

Aplique de pared con lamparita LED estilo Edison encendida en el baño del Bondi
Una de nuestras lámparas LED estilo Edison, en el baño.

Mano encendiendo una vela junto a un farol de ratán en el Bondi
Prendiendo las velas: el ritual de todas las noches.

El dormitorio del Bondi de noche, con luz cálida y el techo curvo de madera
El dormitorio de noche: luz cálida y baja.

La estufa a leña encendida dentro del Bondi, con una botella de vino en la mesa
En invierno, la estufa suma su propia luz cálida.

La luz del jardín, y cómo "hackeamos" los focos

Afuera hay una guía de luces cálidas, también con dimmer, que cruza el jardín. Toda la iluminación exterior funciona con fotocélula, así que se prende sola cuando oscurece, y las luces de la entrada son solares.

El problema fueron los focos del jardín y las luces empotradas en el deck: los queríamos cálidos, pero en casi todos lados solo los vendían con luz neutra. Así que compré por Amazon unas láminas amarillas que se usan en fotografía para calentar la luz, las pegué con silicona en todos los focos y el cambio fue impresionante.

El Bondi de noche con las luces del deck en luz neutra, blanca
Antes: las luces del deck con la luz neutra con la que vinieron.

El Bondi al atardecer con el deck iluminado con luz cálida y guirnaldas
Después: las mismas luces con la lámina amarilla, más la guirnalda.

Una vez, unos huéspedes nos pidieron más luz afuera porque no veían bien lo que cocinaban. ¿Nuestra solución? Compramos una vincha de minero. El que quiera más luz, que use la vincha.

Agus y Alfo en el deck del Bondi de noche, junto a la estufa exterior encendida y la guirnalda de luces
El deck de noche: solo luz cálida y fuego.

Si querés ver más, en la galería hay muchas fotos del Bondi de noche.

La luz y los animales

Esto es algo de lo que se habla muy poco y que casi nadie tiene en cuenta cuando ilumina su casa: la luz artificial también afecta a la fauna que nos rodea.

Insectos, sobre todo las luciérnagas

Muchos de los insectos que se acercan a un foco muy fuerte terminan muriendo ahí, por el choque, el calor o el cansancio, y lo que más los atrae es la luz azul11. Las luciérnagas son de las más afectadas: usan su propia luz para encontrar pareja, y con un foco cerca, sus destellos se pierden. Según especialistas de todo el mundo, la contaminación lumínica es la segunda mayor amenaza para las luciérnagas, después de la pérdida de su hábitat12. ¿No te encanta ver las luciérnagas en verano? ¿No notaste que cada año hay menos?

La buena noticia es que las luces ámbar atraen bastantes menos insectos que las LED blancas13, y que, a diferencia de otras amenazas, la luz es fácil de corregir y no deja secuelas: alcanza con cambiar el foco o apagarlo14.

Aves

Hay un ejemplo que impacta bastante: los haces de luz que se proyectan cada 11 de septiembre en Nueva York, en homenaje a las Torres Gemelas, desorientan a miles de aves que migran de noche, que quedan dando vueltas alrededor de la luz. Cuando la apagan, siguen su camino en pocos minutos15.

Pero no hace falta irse tan lejos. En el norte de Chile, las crías de la golondrina de mar negra, un ave en peligro de extinción que anida en el desierto, salen de noche rumbo al mar, pero las luces de las ciudades las encandilan: chocan contra edificios y caen al suelo. Pasa con miles cada año, y desde hace más de una década hay campañas para rescatarlas16. Y acá en Uruguay, un biólogo que estudió 16 playas desde San José hasta Rocha lo resumió así: cuanto más iluminada está una playa, menos diversidad tiene, y las aves están entre las más afectadas17.

Nuestra fauna de noche

En el Bondi, de noche, se escuchan los animales de la oscuridad: las lechuzas y las corujas cantan desde los árboles, y en los montes de alrededor que todavía no se urbanizaron siguen viviendo guazubirás, apereás y zorros. No conozco estudios sobre ellos en Uruguay, pero en otros lugares del mundo se vieron cosas que seguramente aplican acá:

  • Los ciervos evitan la luz. Se vio que esquivan los lugares iluminados para cruzar, y que la luz puede hacer que dejen de usar incluso un paso oscuro si tiene luz al lado18. Acá pasa con el guazubirá, un ciervo chiquito que es uno de los dos ciervos nativos de Uruguay19 y el que más vemos en Maldonado. Suele cruzar de un monte a otro, y muchas veces los vimos pasar tranquilos por las calles más oscuras y correr asustados por las más iluminadas.
  • Las lechuzas eligen la oscuridad para anidar. Cuando sus lugares de siempre se iluminan, buscan otro20. Y las noches afuera, en el Bondi, se sentirían incompletas sin su canto.

Igual, no siempre es tan simple. En La Pampa, Argentina, vieron que las corujas se acercan a los focos de la calle para cazar los insectos que la luz junta21. Es decir, la luz no afecta a todos por igual: a algunos les da ventaja y a otros los deja afuera, y así cambia todo el equilibrio.

Murciélagos

"¡Qué horror los murciélagos!", dice más de uno. Pero en Uruguay hay 23 especies, y cumplen un rol enorme22: comen polillas, mosquitos e insectos que son plaga en los cultivos. Se calcula que, en la agricultura, los murciélagos ahorran millones de dólares por año en control de plagas23.

Cuando se iluminan los caminos que usan para salir a cazar, muchos murciélagos dejan de usarlos, y no se acostumbran con el tiempo24. Algunas especies rápidas aprovechan los insectos que se juntan en los focos, pero las más lentas se van25. Y ahí empieza el efecto dominó. Un ejemplo: en un bosque de Venezuela, después de poner focos en la calle de al lado, se registraron casi seis veces menos murciélagos de los que comen frutas y desparraman sus semillas, de las que después nacen nuevos árboles26. Menos murciélagos es más insectos, más plagas y menos bosque. Y todo eso, tarde o temprano, lo sufrimos nosotros.

Más luz no siempre es más seguridad

Muy seguido escucho a personas quejarse de lo oscuro que es nuestro balneario. Y lo entiendo. Pero lo que muchas veces se desconoce es que hay formas de iluminar mucho más respetuosas con nuestra fauna, sin afectar el entorno.

Primero, porque más luz no siempre significa más seguridad. En algunos países ya lo estudiaron: probaron bajar la intensidad de las luces de la calle durante parte de la noche, y un estudio de más de diez años no encontró que eso aumentara los delitos ni los choques27. No quiere decir que acá vaya a pasar exactamente lo mismo, pero da para pensar que el cambio sería mínimo comparado con el impacto que genera una iluminación mal pensada. Y un foco blanco muy fuerte, mal apuntado, encandila a quien pasa por la calle y deja sombras más profundas alrededor, donde se ve todavía menos28.

Segundo, porque a estos lugares cada uno llega por sus motivos: algunos por necesidad, otros buscando estar en contacto con la naturaleza. Pero lo que todos compartimos es vivir rodeados de monte, de animales y de un cielo que en la ciudad ya no se ve, y eso vale la pena cuidarlo. La costa de Uruguay se está urbanizando cada vez más rápido, muchas veces sin ningún tipo de control ecológico, y entre todas las cosas que la urbanización le cambia a un lugar natural, la luz es una de las que queda más perdida entre las prioridades.

No lo digo para señalar a nadie. Lo digo porque creo que a mucha gente este tema le importaría si lo conociera. Y el cambio puede ser mínimo: si tenés focos exteriores blancos, cambialos por luces cálidas, apuntalos hacia abajo y apagalos cuando no los usás. Es un granito de arena, pero si lo hacemos entre todos, se nota.

El cielo que estamos perdiendo

La mayoría de las personas del mundo vive bajo un cielo con contaminación lumínica, y más de un tercio de la humanidad ya no puede ver la Vía Láctea desde su casa29. Y cada año es peor: gracias a miles de personas que salen a contar estrellas desde su casa, se sabe que el cielo nocturno se está iluminando muy rápido, y que donde hoy vemos muchas estrellas, en unos años vamos a ver bastantes menos30.

Lo vivimos en carne propia. El primer año que alquilamos el Bondi, el cielo estrellado del jardín era de lo que más comentaban los huéspedes, sobre todo en las noches de verano. Las veces que nos quedamos a dormir en el Bondi con Alfo, terminamos tirados en las reposeras mirando el cielo hasta quedarnos dormidos. Pero en los últimos tiempos el balneario creció mucho, y el cielo ya no se ve como antes. Es una pena.

El Bondi iluminado por dentro bajo un cielo lleno de estrellas
El Bondi bajo las estrellas.

Playa de Sauce de Portezuelo de noche, con el resplandor de las luces de Punta del Este en el horizonte
Desde la playa de Sauce, el resplandor de Punta del Este tapa las estrellas del horizonte.

Mi otra pasión: la astrofotografía

Y acá está también gran parte de por qué insisto tanto con la iluminación respetuosa. Siempre me gustó la fotografía. Durante un tiempo mi fuerte fueron los paisajes y las fotos de interiores, pero mi verdadera pasión es salir de noche a retratar cielos oscuros. En la pandemia me anoté en un montón de talleres de astrofotografía, con salidas a lugares muy oscuros como las sierras de Rocha y el Cerro Catedral, en Maldonado, y ahí aprendí muchísimo, de astronomía y también de cómo preservar los cielos oscuros.

Astrofotografía de la Vía Láctea con los nombres de estrellas y planetas señalados
Una de mis fotos de los talleres, con las estrellas y los planetas que aprendí a reconocer.

Rocha, el primer departamento de Uruguay que protege su cielo oscuro

El 8 de septiembre de 2026, la Junta Departamental de Rocha aprobó por unanimidad la Ordenanza para la Protección del Cielo Oscuro Natural, que declara el cielo oscuro patrimonio departamental31. Según el intendente, es la primera ordenanza de este tipo en Uruguay32.

La ordenanza divide el departamento en zonas según cuánto hay que proteger el cielo y prevé crear reservas de cielo oscuro. Pide luces que no iluminen hacia arriba, sensores de movimiento y que se pueda bajar la intensidad, y pone límites a qué tan fría puede ser la luz, sobre todo en las áreas protegidas, plazas y parques. Qué lugares van a ser reservas todavía se tiene que definir33. La base técnica la preparó un equipo del CURE, de la Universidad de la República, que estudia la contaminación lumínica34.

No te imaginás la alegría que me dio. Mis mejores fotos nocturnas son en Rocha, y Cabo Polonio, que es Parque Nacional desde 200935, es uno de mis lugares en el mundo.

Ojalá Rocha sirva de ejemplo y que, de a poco, más departamentos se animen a cuidar su cielo. Y si me dejan pedir un deseo, me encantaría que el próximo sea Maldonado. Por ahora no hay una ley nacional, pero hay señales buenas: Laguna Garzón, en el límite entre Maldonado y Rocha, ya tiene pautas para reducir la luz en su plan de manejo36, y ahí se hizo la primera star party del país37.

La Vía Láctea en las sierras de Rocha, sobre una casa de campo
La Vía Láctea en las sierras de Rocha.

Dónde ya se ilumina con responsabilidad

  • Islas Canarias (1988). La "Ley del Cielo" protege los observatorios de La Palma y Tenerife limitando la luz exterior de las islas38.
  • Flagstaff, Arizona. Tuvo la primera ordenanza de iluminación exterior del mundo, en 1958, y en 2001 fue la primera ciudad de cielo oscuro certificada39.
  • Chile. Desde 2023 tiene una norma lumínica para todo el país, que favorece la luz ámbar, limita la luz azul y suma la protección de la biodiversidad40. Y en el valle de Elqui está el primer Santuario de Cielo Oscuro del mundo, desde 201541.
  • Francia. Desde 2018, la iluminación exterior tiene que ser cálida, no puede iluminar hacia arriba y se tiene que apagar cuando termina la actividad42.
  • Brasil. Fue pionero en la región: desde 1995 regula la iluminación de las playas donde anidan las tortugas marinas, porque la luz desvía a las crías recién nacidas, que en vez de ir hacia el mar van hacia la costa iluminada43.
  • Malargüe, Argentina. En 2026 actualizó su ordenanza para proteger el cielo del Observatorio Pierre Auger: luz cálida, luminarias cubiertas y carteles apagados de madrugada44.

Qué luz poner en cada ambiente

Si querés lograr ese ambiente en tu casa, mi primer consejo es simple: sacá TODAS las luces frías y revisá qué tan necesarias son las neutras. Elegí siempre LED de bajo consumo de 2700 K o menos: un ambiente cálido no tiene por qué significar gastar más energía. Y después, ambiente por ambiente:

  • Dormitorio: la luz más cálida y baja de la casa. Lámparas de mesa o de luz indirecta, y nada de luz fuerte de techo antes de dormir.
  • Living: luces de techo con dimmer, y varias luces chicas a distintas alturas (lámparas de mesa, LED estilo Edison, fanales) en vez de una sola grande. Y velas, siempre que se pueda.
  • Cocina: luz cálida para el ambiente general y una luz puntual sobre la mesada. En el Bondi tenemos una dicroica LED justo arriba de la mesada y una tira LED cálida que la ilumina tenuemente: alcanza para cocinar y, de noche, queda como luz de ambiente.
  • Baño: el único lugar donde a veces conviene una luz neutra, para el espejo. Que tenga dimmer, y sumá una cálida para la noche, como hicimos en el Bondi.
  • Afuera: seguí los cinco principios de DarkSky: que cada luz tenga un propósito, que apunte hacia abajo, que sea la mínima necesaria, que se prenda solo cuando hace falta (fotocélula, sensor, temporizador) y que sea cálida45. Y si tus focos de jardín vienen en luz neutra, probá con láminas amarillas de fotografía, como hice yo.

Una última reflexión

Hay algo especial en una casa iluminada así, y vale la pena compartirlo. En el Bondi es parte del combo de bienestar: las luces bajas, las velas, el fuego, la tina a leña y, si la noche acompaña, las estrellas.

Pero esto va mucho más allá de una casa linda. Cada foco que prendemos de noche también llega a otros: a las luciérnagas que buscan pareja, al guazubirá que intenta cruzar de un monte a otro, a la lechuza que elige dónde anidar, y a ese cielo que nuestros abuelos veían lleno de estrellas y que nuestros hijos quizás ya no lleguen a conocer.

La oscuridad no es algo que haya que combatir: es parte de la naturaleza, igual que el día. Y cuidarla no depende solo de una ley o de una intendencia. Empieza en la casa y el jardín de cada uno, con un foco más cálido, más bajo y apagado a tiempo.

Así que te propongo algo simple: esta noche, apagá las luces que no estás usando, prendé una vela, salí afuera unos minutos y dejá que tus ojos se acostumbren a la oscuridad. Mirá para arriba. ¿Cuántas estrellas ves? Ojalá que, entre todos, dentro de unos años podamos ver más, y no menos.